- ... ¿De Dios?
- Sí.
- ¿Del sol?
- Sí.
- ¿De los animales?
- Menos, pero también.
- ¿De las plantas?
- También.
- ¿Del ser humano?
- De muy diversas formas.
- ¿Qué hay de la amistad?
- También.
- ¿Y del amor?
- ... también.
- ¿De la vida?
- Sí.
- ¿De la muerte?
- También...
- ¿De tí mismo?
- ¿Hace falta una respuesta?
- Bien pues parece que no hay nada de lo que no puedas estar decepcionado ahora.
- ... no, sí lo hay.
- Y eso ¿cómo es?, ya te decepcionaste de Dios, de la gente, de la vida y del amor, ¿a dónde más pretendes llegar?
- A la decepción de mis decepciones.
jueves, agosto 26
sábado, julio 31
Mendigando palabras
- Señor... señor... señorita... por favor...
¿Qué pasa? en esta ciudad nadie te regala una palabra, nadie te regala una sonrisa, nadie te regala una caricia.
Es que soy tan pobre... tan pobre de espíritu, tan pobre de ilusión, tan pobre de luz... ¿Dinero? poco importa, no porque abunde sino porque no sirve para alimentar mi vacío.
¿Vacío? ¿Cuál vacío? aquí nada es vacío, estás lleno, lleno de angustias, de decepciones, de ideas... ¿ideas?, ¿para qué? Para vivir... ¿vivir?, ¿para qué?...
Respuestas jamás respuestas.
En el corazón guardo algunos centavos con un poco de alegría, alguna vez me dijeron que eran de la buena suerte. Pero la buena suerte de alguien es la mala de otros, por eso vivo tan pobre, jamás fui capaz de hacerme rico a las malas, por eso vivo de la caridad, y a veces de la lástima que tanto detesto, cuando esas monedas no son de un valor considerable, o tengo mi ahorradito, suelo arrojarlas a ese viejo riachuelo que está muy cerca de "El Olvido" un lugar que a veces suelo visitar, sin saber realmente como es que llegué ahi.
A veces también...
-Hola
-...Hola
¿Qué pasa? en esta ciudad nadie te regala una palabra, nadie te regala una sonrisa, nadie te regala una caricia.
Es que soy tan pobre... tan pobre de espíritu, tan pobre de ilusión, tan pobre de luz... ¿Dinero? poco importa, no porque abunde sino porque no sirve para alimentar mi vacío.
¿Vacío? ¿Cuál vacío? aquí nada es vacío, estás lleno, lleno de angustias, de decepciones, de ideas... ¿ideas?, ¿para qué? Para vivir... ¿vivir?, ¿para qué?...
Respuestas jamás respuestas.
En el corazón guardo algunos centavos con un poco de alegría, alguna vez me dijeron que eran de la buena suerte. Pero la buena suerte de alguien es la mala de otros, por eso vivo tan pobre, jamás fui capaz de hacerme rico a las malas, por eso vivo de la caridad, y a veces de la lástima que tanto detesto, cuando esas monedas no son de un valor considerable, o tengo mi ahorradito, suelo arrojarlas a ese viejo riachuelo que está muy cerca de "El Olvido" un lugar que a veces suelo visitar, sin saber realmente como es que llegué ahi.
A veces también...
-Hola
-...Hola
martes, octubre 13
Voz
Poco lejos de aquí se oye una voz húmeda, poco cerca no alcanzo a distinguir. ¿Habrá voz todavía en aquel lado? ¿y si no la hay, qué pasaría? ¿Se acabaría la poesía? No, tal vez empezaría. La voz del viento tarde o temprano me lo haría saber, ¿Cómo enfrentarlo? ¿Cómo modular la voz? más aún ¿Para qué? ¿Para qué ocultar como se quiebra, como se rompe, como se desgarra, como la voz se vuelve ruido, como la voz se vuelve llanto? ¿Acaso sería así? ¿ya nunca más hermosos cantos? luces nada más, sin colores, tonos, u olores. Luces nada más, sin luz, pura obscuridad. Debería dejar de intentar escuchar esas voces, cada vez lastimo más mis oidos. No se puede sin cortarlos, ¿valdría la pena ese dolor? ¿valdría la pena ese dolor? Pena, pesadumbre, horror, temor... ¿Vale la pena el dolor? Voces, voces, voces, en silencio y entre roces, entre recuerdos y entre goces. Sin esa voz... sin esta voz.
miércoles, agosto 19
Y ¿por qué no? un poco de relax.
Así es mis pocos o ausentes lectores estoy aburrido, y me puse a reflexionar sobre el por qué no incluir un video chistoso o tonto en este lugar si jamás lo he hecho, la vida no se trata sólo de pensar, de sufrir, o de luchar, en gran parte sí, pero siempre necesitamos nuestra buena, y saludable, dosis de taradez. Así que con algunas regresiones de años pasados, esto que viene a continuación es "La lasaña sagrada":
Por cierto un agradecimiento a Carlus X por haber encontrado esta joya del arte del ocio sin sentido, entre sus curiosidades.
Por cierto un agradecimiento a Carlus X por haber encontrado esta joya del arte del ocio sin sentido, entre sus curiosidades.
Cuando no estaba
Juegas a correr, a caer sin algún fondo,
sientes el temor, bebiste el caliz hediondo.
Veneno, pócima, ¿nada?
los efectos vuelan artreros,
se te ha abierto una entrada
un espejo de miles de ojos.
Cuando no estaba te vieron,
cuando no estaba no era,
cuando no estaba me hicieron,
sigo no estando, estando me muero.
Antes de jugar ya estaba cayendo,
las plumas que vuelan, sangre y pavimento.
Respiro, estremezco, me hundo...
abrazó mis alas mi vida no nace,
todos me pisan y nadie lo sabe.
Un espejo de miles de ojos.

sientes el temor, bebiste el caliz hediondo.
Veneno, pócima, ¿nada?
los efectos vuelan artreros,
se te ha abierto una entrada
un espejo de miles de ojos.
Cuando no estaba te vieron,
cuando no estaba no era,
cuando no estaba me hicieron,
sigo no estando, estando me muero.
Antes de jugar ya estaba cayendo,
las plumas que vuelan, sangre y pavimento.
Respiro, estremezco, me hundo...
abrazó mis alas mi vida no nace,
todos me pisan y nadie lo sabe.
Un espejo de miles de ojos.

lunes, julio 6
El huevo
- ¿Acaso no lo recuerdas?
- No… perdón, pero es que simplemente no sé de que me estás hablando, a veces ni siquiera sé quien soy debajo de esta cáscara.
- ¡Piña por favor, La Gran Gallina nos matará si no hacemos rápido lo que nos ordenó!
- Lo sé, pero tu sabes que no lo recuerdo…
TODOS A LA FILA, LA GRAN GALLINA ESTÁ CERCA, A QUIEN SE VEA FUERA DE SU POCISIÓN O ALTERANDO EL ORDEN SERÁ CASTIGADO SEVERAMENTE, PO-POOC
- ¡Oh no! ¡Piña que vamos a hacer!
- ¡Corre!
Así Piña, la piña, y Perez, el hombre, huyeron hacia un callejón oscuro fuera de la vista de todo objeto animado o inanimado, flotaban en la inexistencia de la nada.
¡CASI-NADA!, OBEDECE A LA GRAN GALLINA, PO-POOC
Perdón cometí un gravísimo error, corrijo, no es la nada, es la casi-nada, en la que flotaban Piña y Perez, intentando huir de las fuerzas armadas de La Gran Gallina.
Se escucharon burbujas acercándose a la casi-nada, vidrios golpeándose y unos pasos descalzos.
- Los prófugos no están por aquí.
- ¡Soldado botella es usted un inepto!
- ¡Sí, señor Señor!
- Puedo verlo todo no hay nada que se escape de sus propios ojos…
- Capitán espejo- dijo el hombre desnudo.
- ¡Dígame señor Señor!
- Quiero que revise cada rincón, y en donde halle una pizca de realidad llame refuerzos, puede que ahí los encontremos, ¡¿entendido?!
- ¡A la perfección, señor Señor!
- Nadie desobedecerá a La Gran Gallina mientras yo este al mando, ¡NADIE! – gritó Señor con voz de altavoz.
¿Qué hacen ustedes aquí, no deberían estar en la casi-nada?, ahí estamos que haces tu aquí, Piña esto está sacándome de quicio, no puede ser…
¡ALLÁ ESTÁN! ¡DISPAREN! PO-POOC
…
…
…
…
…
…
…
Recuerdos: "Sonríe"
A mis casi inexistentes lectores que se encuentran en este lugar, este cuento fue escrito hace 3 años y me pareció agradable para la vista y la garganta. Así que sin más, de la serie "Recuerdos" esto es "Sonríe":
Sonríe
Fue un día extraño en el que sucedió lo que, aquí y ahora, es papel. Vientos helados y un sol quemante. Un día tan cambiante como la cara de una moneda, que girando en el aire espera dar el veredicto de una victoria, o una rotunda derrota. Nuestra suerte no siempre nos sonríe, sin embargo si observas con detenimiento la inerte expresión de un cráneo, podrás encontrar una sonrisa perversa entre esos dientes putrefactos.
Sí, a veces la muerte nos sonríe, y nosotros la rechazamos con horrido grito, o expresiones de tristeza y desesperación que seguramente le han de molestar. ¿Por qué no podemos simplemente devolverle la sonrisa? Tal vez así no nos llevaría al inmenso reloj de arena, donde ni con todos los desiertos de este mundo, el tiempo se podría acabar.
Sin más rodeos, empezaré a relatar de lo que yo escuché y vi en una de esas conversaciones de todos y de nadie, que tan seguidamente se dan en el transporte público de nuestra ciudad.
Contaba la historia con tal vivacidad aquel anciano, a su no tan vital acompañante, que de no ser por el desconcertante ruido que provocaban sus respiros (de lo cual no se percato el viejo) hubiera pensado, que este ya no lo acompañaba más. Al parecerme una falta de respeto hacia el viejo, yo me di a la tarea de escuchar su relato, claro sin que él se diese cuenta.
Fue un día extraño en el que sucedió lo que, aquí y ahora, es papel. Vientos helados y un sol quemante. Un día tan cambiante como la cara de una moneda, que girando en el aire espera dar el veredicto de una victoria, o una rotunda derrota. Nuestra suerte no siempre nos sonríe, sin embargo si observas con detenimiento la inerte expresión de un cráneo, podrás encontrar una sonrisa perversa entre esos dientes putrefactos.
Sí, a veces la muerte nos sonríe, y nosotros la rechazamos con horrido grito, o expresiones de tristeza y desesperación que seguramente le han de molestar. ¿Por qué no podemos simplemente devolverle la sonrisa? Tal vez así no nos llevaría al inmenso reloj de arena, donde ni con todos los desiertos de este mundo, el tiempo se podría acabar.
Sin más rodeos, empezaré a relatar de lo que yo escuché y vi en una de esas conversaciones de todos y de nadie, que tan seguidamente se dan en el transporte público de nuestra ciudad.
Contaba la historia con tal vivacidad aquel anciano, a su no tan vital acompañante, que de no ser por el desconcertante ruido que provocaban sus respiros (de lo cual no se percato el viejo) hubiera pensado, que este ya no lo acompañaba más. Al parecerme una falta de respeto hacia el viejo, yo me di a la tarea de escuchar su relato, claro sin que él se diese cuenta.
– La mirada fija en la pared – decía– así quedo el pobre Juan Montemayor, ¿Acaso te hubieras imaginado tú que sería así su final?
Su acompañante respondió con un balbuceo indescifrable, de esos que suelta el subconsciente como diciendo, déjame dormir.
Al escuchar el intento de respuesta que su compañero le dio, el viejo prosiguió.
Sí, así es, aún no lo creo yo tampoco. Era un médico de prometedor futuro, quizá si él me hubiera tratado la infección del ojo no hubiera acabado ciego. Pero el hubiera no existe, eso lo sabía él más que nadie – el viejo hizo una pausa para acomodarse las gafas de sol y tomó una bocanada de aire.
– Escuché que su locura empezó debido a que en una ocasión llegó un paciente a su consultorio, diciendo que iba a morir y que necesitaba de su ayuda. Montemayor le preguntó que por qué decía eso, que cuales eran los dolores que lo aquejaban, para poder dar con la enfermedad, y así con el tratamiento adecuado. Pero el paciente (que sólo por término médico lo llamó así), empezó a gritar desesperadamente, una y otra vez la misma frase “¡Voy a morir!” “¡Voy a morir!”, y antes de que Juan pudiese llamar a la policía, el paciente tomó un bolígrafo y se lo clavó a si mismo en la garganta.
Desde ese día Juan empezó a decir que veía a ese sujeto en todas partes, era un muerto viviente. Viviente en sus pupilas. El muerto le gritaba “¡¿Por qué no me salvaste?!” “¡Todo es tu culpa!”.
El viejo se toco la barbilla, como para recordar y prosiguió:
– Dicen que después de eso, Juan ya no pudo más, su locura lo llevo al mismo final. Con la mirada hacia el frente, en su consultorio, sentado en una silla, se había atravesado la garganta como aquel que llegó gritando una vez su triste final.
Pobre Juan Montemayor, que triste final, y sin embargo dicen que ahora…
– Disculpa, ¿tienes un cigarrillo? – me interrumpió el sujeto que estaba a mi lado, quien esbozaba una sonrisa singular detrás de una bata blanca.
– No, no fumo – respondí con igual cortesía devolviendo la sonrisa, a pesar de que perdí la continuidad de la historia del viejo.
– Haces bien, es malo para la salud – y diciendo esto se bajó del autobús.
Dirigí la mirada hacia el asiento que ocupaba y me percate de que se le había olvidado algo. Era un bolígrafo con un nombre grabado. Decía “Dr. Juan Montemayor”.
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